En 2021, UNOPS sólo pudo comprar 4 de cada 10 claves requeridas; para segundo semestre de 2022, sólo se le solicitaron 634 claves, equivalentes a poco más del 10% de demanda nacional de piezas
Los traspiés en la compra de medicamentos encargada por el gobierno mexicano a la UNOPS (Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos) han desembocado en adquisiciones emergentes, adjudicaciones directas e incremento de precios en casi todos los productos.
El alza, según un estudio realizado por el Instituto de Investigación y Estudios Farmacéuticos (INEFAM), es de al menos el 20 por ciento.
“UNOPS tardó más de seis meses en dar los primeros resultados, ha habido enorme retraso en consolidaciones coordinadas por el Insabi y se han generalizado las adjudicaciones directas en las instituciones, lo que elevó los precios en un 20 por ciento. Si con el recurso disponible compras más caro y menos piezas, la estrategia es fallida”, dice Enrique Martínez, director del Instituto.
“Han sido demasiados procesos, muy pulverizados, se compran pocas piezas a precios altos, por la ansiedad de cada dependencia de cubrir el requerimiento de pacientes. No habíamos visto tal nivel de incremento. Se le dio fuerza al Insabi, pero no con profesionales entendidos del sistema de salud ni de la compra pública, fue gente de confianza del presidente, pero ignorante de estos temas”.
-¿Con qué tiempo de previsión deben organizarse las compras consolidadas? -se le cuestiona.
-Las estadísticas nos dicen que se necesitan entre 7 y 8 meses de anticipación, para que se garantice la cadena de suministro tanto de laboratorios nacionales como internacionales. Y el modelo actual se ha implementado sobre la marcha, de manera improvisada, con rezagos constantes: primero de Oficialía Mayor de Hacienda y después de UNOPS e Insabi. El ejercicio de contratos no corresponde a un año-calendario, y las instituciones han resuelto de manera urgente, rompiendo récord de adjudicaciones directas.